lunes, 3 de octubre de 2011



PEQUIS Y LAS PREGUNTAS.


- ¡Siempre haciendo preguntas Pequis!
Esta era la respuesta común que daba mamá, creo que ella no tenía nunca una respuesta para mi.
Ese día la había preguntado sobre Dios.
Empezaré por el principio; mi amigo Luis había tenido mucha fiebre y por eso lo habían llevado al doctor, éste sólo dijo que estaba delicado y sin más.
-¿Por qué Dios permite qué Luis siendo mi amigo favorito este encerrado en un cuarto de hospital?
Cómo no tuve contestación de la boca de mamá comencé a indagar. Salí a la calle para ver sí veía a alguien que ademas de acompañarme me ayudara en mi preocupación.
-Hola Pequis - me dijo el señor que vendía las más deliciosas tortas caseras que había probado en mi vida.
- ¿Cómo ha estado la venta hoy?
- Bueno, gracias a Dios ya me quedan tres y mire que hoy llevaba treinta y dos.
- ¿Usted dice gracias a Dios? no entiendo cómo usted no se cansa de andar todos los días en ese trajín de llevar tortas a tantas parte y ademas decir eso...
- Mira hija aquel pajarito que vuela de rama en rama.
- Si, yo lo veo.
- ¿Tu crees que Dios no lo ve cómo lo ves tu?
- Por supuesto, en la escuela en la clase de religión me han dicho que él siempre nos ve porque siempre esta a nuestro lado.
- ¡A todos¡ no solo a ti y a mí. también ve que los pájaros todos los días, luego de buscar su alimento vuelan hacía sus nidos.
- Los pájaros sienten igual que los humanos y las plantas porque son seres vivos.
El señor tortero- así lo llamábamos todos por no saber su nombre- me sonrío y me dijo.
- Niña... cuánto has aprendido en la escuela eso también es una muestra de Dios.
En ese momento cayó un pequeño nido de alguna rama. Corrimos a rescatarlo y lo pusimos en una que creímos la más conveniente, vimos que un pájaro se acercó pero siguió su vuelo.
-¿Usted cree que era de ese pájaro y no lo vio?
- Bueno no lo sé, pero sí así fuera hicimos bien.
- Entonces: ¡podemos ayudar a Dios!
- Claro, ya lo hicimos, el dueño de ese nido estará feliz.
Nos sentamos en la acera y él sacó una de las tres tortas que le quedaban y la compartimos mientras observábamos sí venía algún otro pájaro.
Y, en efecto un lindo pájaro trinó en el nido. Con una gran mirada el señor tortero se despidió con una sonrisa y estas palabras:
- Que Dios te siga acompañando siempre.
Salí muy contenta a la casa de Luis porque vi que venía con sus padres de vuelta a su casa.

domingo, 10 de julio de 2011



MIRADA INMENSA.


Cómo todos los días lunes, el sol esta oculto pero yo radiante porque comienza la semana llena de luz.
- Pequis toma tu abrigo y el de tu hermanito y cuando llegue el transporte se lo pones arriba de su cabeza, recuerda que aún le queda algo de gripe.
Tomé los abrigos pero con pocas ganas. Me molestaba saber que tenía y debía ser la "hermana mayor"y con este pensamiento nos fuimos. Cuando nos montamos en el transporte tiré de su brazo con más fuerza que de costumbre.
- Hay Pequis. ¿Qué te pasa?
No le respondí ni le di importancia a la protesta de la carga que mamá me había impuesto.
- ¡Buenos días niños! Espero y son mis mejores deseos que esta nueva semana provecho y de aprendizaje para todos, incluyéndome.
De esta forma empezó la semana con la nueva maestra, nos habían dicho que vendría de otro colegio porque ya la maestra Mery estaba jubilada y necesitaba quedarse en su casa para... tal vez cuidar sus gatos, eso era lo que siempre decía: estar en su casa con placidez y cuidara a sus queridos animales.
Susy me miró cuando terminó de copiar las tareas para el hogar y con una seña en sus ojos y en su dedo nos sentamos afuera a esperar que vinieran por nosotros.
- Es bonita la nueva maestra y me gustó mucho la historia que narró sobre los conquistadores.
- Huy si que interesante cuando contó sobre Montesuma o algún nombre así, el de México me hizo sentir que yo estaba allí al lado de ese cacique guerrero que amaba tanto a su cultura que cómo dejo la maestra.
Esa era la charla que teníamos cuando vi que llegaba mamá muy apurada al bajarse del taxi.
- ¿Pequis esta todavía en la enfermería tu hermano?
Me quedé estupefacta.
Salió del fondo del pasillo la doctora con mi hermanito agarrado suavemente de l mano.
- Señora no se preocupe solo fue un pequeño golpe que se dio al bajar del transporte. Tendrá un pequeño morado por varios días y nada más.
Mamá lo tomó entre sus brazos y mientras lo abrazaba los ojos de mi pequeño hermanito se posaron en mí, y sin decir palabras me dijo:
- Soy valiente me duele mi brazo pero también sé cómo se guarda un secreto.
Me llené de ternura y le devolví mis palabras mudas.
- ¡Cuánto te pareces al guerrero montezuma lleno de valor.

lunes, 16 de mayo de 2011



SUEÑOS.


¿Cómo será el año que viene jaime?
- No seas tonta Pequis, siempre pensando en lo que los adultos dicen de las cosas más necias.
Me quedé pensativa mientras él se alejaba de la habitación, estaba pensando y preocupada. Si, esta me tenía ocupada la mente desde el día anterior.
Habíamos estado en una plaza para pasar el día diferente y nos pusimos a pintar en grandes hojas que llevamos, entonces mamá se encontró con una conocida señora la cual comenzó a comentarle un anuncio del periódico el cual trataba del nuevo año. Ella dijo:
- Me impresionó la lectura de esto, decía que nadie es capaz de descifrar el futuro y que era posible y que era posible cualquier cosa.
Esto me dejó mucha duda; por esto la pregunta que le hice a Jaime.
Me levanté del sillón y salí a ver a nuestro perro, estaba echado al sol. Mirándolo me dí cuenta que en los animales no existían dudas.
Pensé; voy a imitarlo y me eché a su lado para sentir el calor del sol. Era delicioso estar sin hacer nada, ni pensar en nada.
Al pasar un largo rato en esa posición ya me encontraba contenta, sabía que no era necesario preocuparse por esas tonterías de los adultos.
Complacida salí a la calle y me encontré a Susana, ella me dijo.
- Pequis ¿jugamos a las adivinanzas?
- Si, - le respondí- me encanta ese juego ya que descubrimos con él muchas cosas que nadie quiere saber que se sepan.
Comenzó la primera pregunta.
- ¿Desde cuándo no dices una mentira?
Susana respondió.
- A mamá no le gusta que digamos mentiras.
Dentro de mi sentí algo así como remordimiento, yo mentía con tanta frecuencia y sabía que a mamá tampoco le gustaba.
- Bueno, ahora es tu turno. ¿Qué te gustaría ser cuando seas una mujer mayor? No una pequeña como somos ahora.
Esa pregunta me dio la respuesta que Jaime ya siendo tan grande, no supo responder.
- Gracias Susana me has dado una inmensa dicha, ya que hace un rato tenía una gran duda sobre el incierto futuro de cada quien y ahora sé que no es tan desconocido. En este momento ya es el futuro de ese pasado. Me he dado cuenta que andando, el tiempo, este mismo tiempo nos da la respuesta. 2

viernes, 18 de marzo de 2011



Como decía Neruda:

Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber qué hacer, tener miedo a tus recuerdos...

Así mismo debemos tener en cuenta con todo lo que hacemos o dejamos de hacer, ya que son tan importantes las acciones como las omisiones. Nunca es igual que siempre y amor es igual a odio; caras diferentes pero en una misma moneda.

miércoles, 2 de marzo de 2011

EPISODIOS DE PEQUIS.




Las barajas.


Un niño que ya era mayor que yo, estaba en un nivel superior al mío quiso que fuéramos a jugar barajas con unas muy lindas que él poseía.

- Vengan ustedes dos y les enseñaré el juego más devertido que solo se hace con estas barajas.

Ni cortas ni perezosas fuimos Carmen Luisa y yo. El niño que nos había invitdo era muy parlanchin, pero esto es vez de molestarme me agradó.

- ¿Saben por qué las invité a ustedes y no a los otros?

Respondimos al unísono:

-No ¿por qué?

-Bueno, les voy a decir pero que los demás no se enteren. El juego que se hace con estas barajas es de adultos y creo que ustedes son las que sabrán y podrán hacerlo conmigo.

Nos miramos las caras Carmen Luisa y yo pensando lo mismo, ya habíamos aprendido como hablarnos sin palabras.

- Tomen con su mano derecha una baraja cada una y se las colocan cerca del corazón, cuando ya sientan que los latidos estan más rápidos hagan una pregunta y las barajas le darán respuesta.

Así lo hicimos. Mi corazón estaba tan acelerado que no tuve que esperar para hacer la pregunta.

El niño grande me la quitó de la mano y la miró con tanta atención que creí que su mirada la traspasaría.

- Comienzo contigo -le dijo a Carmen Luisa- y la respuesta de tu pregunta es no. Eso que tu quieres saber no es verdad.

Llegó mi turno.

- A ti te dicen que debes esperar, que no va a suceder todavía.

Me puse más nerviosa aún. Sonó el timbre para avisarnos que debíamos volver a clase.

Apenás sí habíamos salido de la fila de salida cuando Carmen Luisa me atrapó.

- Aún no ha venido mamá a buscarme y veo que tu transporte tampoco, hablemos rápido ¿qué te pareció lo que hizo el niño?

- Eso también quería saber yo. ¿Qué preguntaste?

- Pregunté qué sí los nuevos amigos que hice en la fiesta que fui el sábado serían siempre conmigo cómo lo fueron ese día... y como me dijo que no ya no voy a pensar más en ellos. ¡Que bueno son esas barajas de ese niño! Pero te digo algo; ya estaba segura que hiba a ser así, yo vi en sus caras cuando sonreían y creían que yo no los veía que no les agradaba mi compañía.

Ella era así cuando comenzaba a hablar, no quería terminar nunca. Mi mamá la llamaba a ella "la exasperante"

¿Tú qué preguntaste?

- Solo quisé saber sí mi madre me querría tanto cómo hoy...


Todo esto me había dejado con una gran duda. Apenás había llegado a casa cuando mamá me miró con mucha atención.

- ¿Cómo estuvo el colegio hoy hija?

Siempre sabía cuando algo pasaba en mi cabeza y en mi cuerpo siempre creí que ella era mágica.

- Mamá ¿tú crees qué es posible que unas barajas pueden hablarnos para darnos respuestas?

- Esas se utilizan para muchos juegos y creo nosotros los adultos nos divierten mucho.

¡Ya, por eso el niño dijo que era un juego de adultos! Ellos siempre se enredaban hasta en los juegos. Ya mamá me había dado respuesta en sus ojos.

Nunca dejaría de amarme como lo estaba haciendo ahora, la abracé por su espalda para darle seguridad que talvez ella no tenía por su edad tan grande que no la dejaba observar lo que tan fácil estaba la vista.

- Hija que sabroso es saber que siempre me querrás así.