viernes, 18 de marzo de 2011



Como decía Neruda:

Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber qué hacer, tener miedo a tus recuerdos...

Así mismo debemos tener en cuenta con todo lo que hacemos o dejamos de hacer, ya que son tan importantes las acciones como las omisiones. Nunca es igual que siempre y amor es igual a odio; caras diferentes pero en una misma moneda.

miércoles, 2 de marzo de 2011

EPISODIOS DE PEQUIS.




Las barajas.


Un niño que ya era mayor que yo, estaba en un nivel superior al mío quiso que fuéramos a jugar barajas con unas muy lindas que él poseía.

- Vengan ustedes dos y les enseñaré el juego más devertido que solo se hace con estas barajas.

Ni cortas ni perezosas fuimos Carmen Luisa y yo. El niño que nos había invitdo era muy parlanchin, pero esto es vez de molestarme me agradó.

- ¿Saben por qué las invité a ustedes y no a los otros?

Respondimos al unísono:

-No ¿por qué?

-Bueno, les voy a decir pero que los demás no se enteren. El juego que se hace con estas barajas es de adultos y creo que ustedes son las que sabrán y podrán hacerlo conmigo.

Nos miramos las caras Carmen Luisa y yo pensando lo mismo, ya habíamos aprendido como hablarnos sin palabras.

- Tomen con su mano derecha una baraja cada una y se las colocan cerca del corazón, cuando ya sientan que los latidos estan más rápidos hagan una pregunta y las barajas le darán respuesta.

Así lo hicimos. Mi corazón estaba tan acelerado que no tuve que esperar para hacer la pregunta.

El niño grande me la quitó de la mano y la miró con tanta atención que creí que su mirada la traspasaría.

- Comienzo contigo -le dijo a Carmen Luisa- y la respuesta de tu pregunta es no. Eso que tu quieres saber no es verdad.

Llegó mi turno.

- A ti te dicen que debes esperar, que no va a suceder todavía.

Me puse más nerviosa aún. Sonó el timbre para avisarnos que debíamos volver a clase.

Apenás sí habíamos salido de la fila de salida cuando Carmen Luisa me atrapó.

- Aún no ha venido mamá a buscarme y veo que tu transporte tampoco, hablemos rápido ¿qué te pareció lo que hizo el niño?

- Eso también quería saber yo. ¿Qué preguntaste?

- Pregunté qué sí los nuevos amigos que hice en la fiesta que fui el sábado serían siempre conmigo cómo lo fueron ese día... y como me dijo que no ya no voy a pensar más en ellos. ¡Que bueno son esas barajas de ese niño! Pero te digo algo; ya estaba segura que hiba a ser así, yo vi en sus caras cuando sonreían y creían que yo no los veía que no les agradaba mi compañía.

Ella era así cuando comenzaba a hablar, no quería terminar nunca. Mi mamá la llamaba a ella "la exasperante"

¿Tú qué preguntaste?

- Solo quisé saber sí mi madre me querría tanto cómo hoy...


Todo esto me había dejado con una gran duda. Apenás había llegado a casa cuando mamá me miró con mucha atención.

- ¿Cómo estuvo el colegio hoy hija?

Siempre sabía cuando algo pasaba en mi cabeza y en mi cuerpo siempre creí que ella era mágica.

- Mamá ¿tú crees qué es posible que unas barajas pueden hablarnos para darnos respuestas?

- Esas se utilizan para muchos juegos y creo nosotros los adultos nos divierten mucho.

¡Ya, por eso el niño dijo que era un juego de adultos! Ellos siempre se enredaban hasta en los juegos. Ya mamá me había dado respuesta en sus ojos.

Nunca dejaría de amarme como lo estaba haciendo ahora, la abracé por su espalda para darle seguridad que talvez ella no tenía por su edad tan grande que no la dejaba observar lo que tan fácil estaba la vista.

- Hija que sabroso es saber que siempre me querrás así.